El primer dueño de Eros Sex Shop, que abrió en 1991 en Santiago de Chile, fue Carlos Callahan. Él fue pionero en la industria del comercio de productos para adultos en Chile y estuvo a la vanguardia de la apertura de este tipo de tiendas en un contexto social y cultural que aún no había normalizado abiertamente temas de sexualidad. Carlos Callahan contribuyó a transformar la forma en que los chilenos percibían los productos para adultos, haciendo de Eros no solo una tienda, sino también un espacio para la educación sexual y la difusión de una visión más abierta sobre la sexualidad. La tienda fue un éxito en sus primeros años, debido a su enfoque innovador y la discreción con la que ofrecía sus productos, algo muy apreciado por quienes buscaban estos artículos en una época cuando no existían alternativas abiertas en el mercado.
